El Juicio Final

El Juicio Final

El Juicio Final

El juicio final es una frase implantada en la sociedad a través de las religiones. A día de hoy casi todos sabemos o en su gran mayoría, que todos los juicios son un posicionamiento ante una situación, una postura mental, fija, que choca y se enfrenta con la situación que está sucediendo.

Lo hemos escuchado al menos una vez, casi con seguridad muchas veces, pero no lo comprendemos, lo aceptamos sin más, como de costumbre, sin poner en tela de “juicio” la situación.

Los juicios nos llevan a defender nuestra postura ante todo lo que se nos presenta.

Cuanto más arraigado esté con esa creencia mayor será la emoción generada en mí, y chocará con más fuerza si no soy capaz de cambiar esa creencia limitante, afectando las emociones en primera instancia, para luego pasar a afectar físicamente.

Por lo tanto, la enfermedad física es la prolongación de una creencia fija mental que deseamos mantener.

Los primeros síntomas son perceptibles emocionalmente, y al mantener esa estructura mental sin dar cabida a otras alternativas o a una visión diferente de la situación, el aviso pasará de lo emocional a lo físico, desarrollando síntomas visibles acordes a las creencias que tenemos, es decir, desarrolla una afección corporal para que la podamos “ver” y “sentir” a través de nuestro cuerpo.

¿Porque se manifiesta en el cuerpo?

La manifestación corporal es simple y sencillamente porque creemos en él y nuestro ser se comunicará con nosotros a través de las cosas en que creemos y el cuerpo es una de esas creencias. Esta postura no califica la existencia o no del cuerpo.

El choque ante la situación a la que nos enfrentamos no es más que un choque de creencias, mi visión de la situación frente a la visión del otro o de la sociedad.

Por lo general mantener esa situación generará más enfrentamiento, cambiar la creencia a la creencia opuesta de la otra parte, nos llevará a apoyar algo que en lo más profundo de nuestro corazón no lo creemos, ya que esta posición también divide y enfrenta posturas opuestas. Esto último también nos llevará a más conflictos.

Trascender la situación

Por lo tanto, la postura ante la situación que nos afecta sólo permite trascenderla. El primer paso es comprender que nuestra creencia está basada en nuestra experiencia vivida, heredada y la experiencia social.

A partir de ahí vamos adaptando y modificando nuestras creencias que se fijaron en el subconsciente.

Trascender la situación pasa a ser el mecanismo por el cual la situación no generará conflictos en mi mente, ni en mis emociones y por ende, ni en el cuerpo.

Una vez percibido el conflicto que afectan mis emociones, primer paso para la comprensión, me transformo en el observador de dicha situación sin parcialidad, sin juzgar hacia una creencia ni hacia la contraria.

Observamos que el juicio surgido de ese enfrentamiento de creencias no es más que sólo eso, un enfrentamiento de ilusiones opuestas que cada una pretende proteger su posición, sin más implicaciones.

Mi visión de ello, basada en mis experiencias, se enfrenta por no coincidir con la experiencia del otro quien también desea proteger sus creencias.

Dicho enfrentamiento tiene su base fundamentalmente en la creencia fija de ambas partes por una situación determinada.

Ante esta definición simplista de los juicios, se podría acotar que las leyes son un claro ejemplo de esto, como así también los diferentes partidos políticos.

Estas son posturas o creencias fijas sociales que muchas veces son aceptadas y otras no, incluso los mismos “creadores” de esas leyes, ni ellos mismos la creen.

Se dice que crean condiciones para un desarrollo social ordenado, pero fijan posturas parciales vistas desde un solo lado de la situación.

Es por ello que nunca podrán llegar a ser “leyes justas” porque solo ven una cara de la moneda.

Servidumbre voluntaria

La sociedad expuesta a esa “Servidumbre Voluntaria” se acostumbra*1 y con ello cree que es la mejor solución, sin observar de la parcialidad que hay en esa visión. Solo acepta.

Solo acepta porque alguien más “estudioso” que él, creó esa ley y solo eso le da derecho a generar una cantidad de leyes que tienen una visión parcial de cada situación.

Nuestra mente se direcciona hacia los gobiernos, pero también lo podemos extrapolar hacia otros poderes políticos más antiguos como fueron las religiones. Siempre me pregunté como un cura podía aconsejar sobre la familia y sus vivencias.

Muchas leyes vigentes son antiguas y no se adaptan a la actualidad y todavía se mantienen ahí. Es una situación controvertida, y este es solo un ejemplo.

Otra situación que demuestra la vulnerabilidad de la ley es que son maleables, es decir, que se van modificando, con lo cual lo que ayer fue válido hoy no lo es. Es una clara demostración de que esa visión rígida de la ley nos aleja de la justicia.

Lo que es justo es inmutable, no se modifica con nada.

Un Curso de Milagros nos dice:

Únicamente lo eterno permanece inmutable, todo lo que se encuentra en el tiempo puede cambiar con el paso de este.

UCDM C22 II 527

La percepción cambia, pues fue concebida para substituir el conocimiento inmutable. Más la verdad no ha cambiado. La verdad no se puede percibir, sino sólo conocerse.

UCDM C26 VII 622

La realidad es inmutable. Los milagros no hacen sino mostrar que lo que tú has interpuesto entre la realidad y tu conciencia es ilusorio y que no es en modo alguno una interferencia.

UCDM C30 VIII 725

Seres eternos

Somos seres eternos e inalterables, esto no se puede modificar.

La creencia en el cuerpo es limitante, autoimpuesta, que queda truncada por lo perecedero del cuerpo.

El enfoque de la creencia en lo temporal es la demostración de que no es real, por ser perecedero. Todo aquello que no es real terminará desapareciendo por su propia fragilidad en el mismo momento de su creación, como así también su objetivo de separación en detrimento del objetivo de unión.

Los juicios, por lo tanto, solo fijan en nuestra mente visiones de las situaciones experimentadas.

Sólo siendo permeable ante lo experimentado podre tener un punto de visión más cuántico, es decir, podré cambiar mi visión de las cosas mientras sea capaz de ponerme de observador desde un punto de vista diferente.

Mantener una postura fija conduce a los juicios, por la no aceptación de posiciones diferentes. Su adaptación es lo que permitirá modificar la creencia, pero con el simple hecho de comprender que en este mundo todo es perecedero, todo tarde o temprano se derrumbará y abrirá paso a lo eterno.

Mientras intentemos mantener una posición fija ante las situaciones continuaremos emitiendo juicios.

Para comprender y volver a ser lo que realmente somos debemos ser observadores de las situaciones sin interponer las creencias fijas que mantenemos, estas por su propia debilidad irán cayendo y desarticulando su argumentación para terminar desapareciendo.

El final es que la situación ha sido trascendida, ha sido juzgada por algo que está mucho más allá de nosotros, pero del que formamos parte.

El Juicio Final

El Juicio Final no es más que el restablecimiento de la cordura y la vuelta a ser uno con la Fuente y a pensar con ella, donde no existen diferencias ni parcialidades.

La última curación está representada por el Juicio Final, no es un reparto de castigos como nos hicieron creer. El castigo es lo opuesto a la mentalidad recta y es esta mentalidad recta el objetivo del juicio final.

En donde todo es uno, indivisible y todo funciona movido por el único sentimiento que existe el “AMOR”.

El Espíritu Santo*2 también está en tu mente. La evaluación que Él hace de ti se basa en Su conocimiento, porque Él sabe lo que eres, por lo tanto, te contempla con AMOR. La percepción que el Espíritu Santo tiene de ti es inmutable, mientras que la percepción del ego es siempre variable, porque el ego no te ama.

 

            

*1 El ser humano es un animal de costumbre, por comodidad y además porque no quiere tomar las riendas de su vida, sino ser guiado por el mejor camino, que le sirvió a uno, pero que difícilmente le sirva a otro.

*2 El Espíritu Santo es el mediador entre las ilusiones y la verdad, para salvar la brecha entre la realidad y los sueños. Exhorta a dejar que el perdón repose sobre tus sueños para que puedas recobrar la cordura y la paz interior. Sin el perdón los sueños continuaran siendo aterradores.
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