Armar el puzle

Armar el puzle

ARMAR EL PUZLE

Para armar el puzle, está claro que debemos encajar las piezas, pero debemos entender que puzle es el que tenemos que armar.

Sin ser demasiado consciente cual era la dirección del camino, desde joven comencé un recorrido de lectura de textos, notas, etc.

Buscando información que a lo largo del tiempo se ven “etiquetadas” como new age, espiritual, autoayuda, y un sinfín de etiquetas que existen y que seguirán apareciendo.

Sin comprender, en ese entonces, como encajar esta información en mi vida diaria, muchas veces me veía sumergido en los libros, algunos fáciles y otros bastantes más densos de leer.

Intentaba comprender las metodologías, los hechos o quehaceres que los ejemplos seguían para repetirlos, encajarlos en mi situación y armar el puzle.

En varias ocasiones me encontré leyendo un libro y me preguntaba, “¿para qué estoy leyendo este libro, cuál es su finalidad?”, pero sin dar ni esperar respuesta continuaba leyendo, metiéndome de lleno en el contenido.

Cuando te llega el momento, ese es el instante preciso en el que debes recibir la información, en la que absorberás todo lo que necesitas y todo en su justa medida.

Hoy, desde la distancia de esos momentos dubitativos, se comprende que toda esa información estaba controlada por algo más, algo inefable.

Carlos Castaneda lo define como “una fuerza inconmensurable que está más allá de todo estado de consciencia del mundo ordinario”.

Cuanta más información tenía más quería, y seguían pasando por mis manos libros de todo tipo.

Y ahora con todos esos datos en mí los quería encajar en mi vida, quería armar el puzle.

¿Qué es mi vida?

Mi vida es ese puzle gigante que empiezan a diseñar nuestros familiares más cercanos y que luego uno mismo hereda y se cree lo suficientemente maduro para terminar de crear, armar el puzle y poder terminarlo.

La cuestión que ese es mi puzle, en esta sociedad nos encontramos que hay tantos puzles como habitantes y cada uno, aunque crea que trabaja socialmente está muy centrado en armar “su propio puzle”.

Acaso no vemos las luchas por las políticas en “bien de la sociedad”, o las bancas que “hacen todo para ti”.

Ya no hace falta ser un genio para observar las situaciones que estamos viviendo, cada uno está armando su puzle, el bien común es un “eslogan” de venta y en eso sí que me siento identificado…”yo me lo creí”.

Continué armando mi puzle, dejando que cada uno arme el suyo.

Durante muchos años, y a todos ellos los intentaba encajar en mi rompecabezas, colocando algunas piezas que tiempo después me daba cuenta que no correspondían.

Así pasaba el tiempo, tratando de encajar las situaciones externas en el puzle que tenía enmarcado en mi mente.

¿Realmente necesitamos tantos años para darnos cuenta?

Es evidente que toda la información no se te puede dar de golpe, porque si no enloquecerías.

¿Todos seremos capaces de darnos cuenta que hay algo más allá de lo que vemos, algo que busca el bien común en beneficio de todos?

La respuesta es “sí”, rotundo sí, lamentablemente las creencias en las que estamos inmersos nos limitan ver más allá, y mucho menos creer en algo que no podemos ver con nuestros propios ojos.

Manteniendo está visión sólo intentando armar el puzle en nuestra mente con piezas que, a día de hoy, empezamos a vislumbrar que no encajan, porque no son de este rompecabezas.

Es imposible armar un puzle con las piezas de otro.

Las fichas no encajan ni encajarán nunca, no puedo pretender ser una persona totalmente amorosa, jugando el juego dual de mi cosecha y haciendo en cada movimiento juicios por cada ficha que no encaje.

Es hora de dejarnos de jugar a nuestro juego. Cada situación que se nos presenta es esa ficha que no encaja ni encajará en el puzle de mi sistema de pensamientos.

Hay fichas que encajan “temporalmente”, el color coincide, hasta que nos quedan las piezas de alrededor y estas vuelven una y otra vez a no encajar.

Una enseñanza normal en la sociedad actual es que tu puzle se encaje en el puzle social. Debes encajar en esta sociedad.

Las piezas que por colores coinciden no van por forma y las que van por forma no son los colores.

La pieza del trabajo que cada vez hacen trabajar más horas por lo mismo, o la ficha de la pareja que antes era de color de rosa resulta que ahora se transformó de color negro, y seguimos dale que dale.

Está mal visto si no encajas en este sistema, debes ser parte de ese sistema. Por suerte ya son muchas la personas que comprenden esto y ayudan al despertar de todos.

Insistimos continuamente en encajar la pieza, adaptando algo que ya intuimos que no encaja, continuamos creyendo que en algún momento va a encajar, soñando el momento del encaje, eso es una clara definición de lo que es la ilusión.

Si esto no es estar dormido, realmente no sé qué es…

El despertar

El puzle es la experiencia que se nos presenta, no debemos jugar nuestro juego, debemos “aceptar” lo que nos toca jugar, perdonar si es necesario y de esta manera trascender todas las situaciones.

No es nuestro puzle, no somos los dueños, somos los jugadores formando parte del puzle, pero no somos ni la totalidad del puzle ni es nuestro.

Cada situación encaja perfectamente en ese rompecabezas, “nunca mejor dicho” nos rompemos la cabeza para hacer encajar las piezas en el nuestro.

No se trata de eso, se trata de experimentarlo, vivirlo y trascenderlo mediante la aceptación y el perdón.

Todo encaja, todo es perfecto, si lo veo de esa manera, es decir, aceptando las situaciones sin miedo, ni juicios todo encaja a la perfección, el puzle se va armando y dejo de romperme la cabeza.

Las cosas se irán acomodando, todo se acomodará en su lugar, incluso tú y todo tu entorno.

Algunas fichas cambiarán de color, otras se te caerán de las manos justo en el momento preciso y en el lugar exacto donde coinciden, todo fluirá a la perfección.

Y poco a poco dentro de la percepción del tiempo, ese puzle se irá armando hasta que quede completamente hecho.

Esos serán tus últimas fichas, será tu última vida en un cuerpo, serán más enseñanzas que aprendizajes.

Señalarás el camino a todos aquellos que continúan armando su propio puzle, aquellos que siguen sin jugar el juego de Lilah, el juego divino de la vida, el juego de la dualidad.

Será el punto final a esta experiencia temporal, porque sabes que “ya es hora de volver”.

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