Al llegar a la luz sentí felicidad
Donde está tu pensamiento, allí estás tú.
Al llegar a la luz sentí felicidad
Al llegar a la luz sentí una felicidad tan inmensa que no existen palabras que la puedan expresar.
Descubrí que la luz no me resultaba extraña. Por el contrario, presentí haberla conocido desde siempre. En cuanto estuve a solas con la luz o con Dios, porque para mí es lo mismo, lo comprendí todo: el para qué de nuestra existencia y el porqué de la creación.
La luz no solo es Inteligencia Creadora, sino que nosotros mismos formamos parte de ella, que somos chispas de Dios, que, en su afán evolutivo, se “reparte” por diversos universos y mundos para experimentar todas las vivencias posibles.
En definitiva, aquellos que protagonizaron una ECM reconocen a esa Luz-Dios porque todos nosotros somos dicho “resplandor divino”. Esa sensación de plenitud absoluta, de entender la razón de la vida, de comunión cósmica, se repite en muchos casos de ECM.
ADELA DE LA FUENTE, según narra por su propia ECM (Experiencia de Casi Muerte) en su libro “Mi experiencia en el Más Allá” y según la experiencia sobre el tema que a partir de entonces recopiló.
La humanidad fue creada a imagen y semejanza del Padre*, y la única razón por la cual no manifiesta su Dominio es porque no usa su autoridad Divina, aquello con que cada individuo está dotado y con lo cual debe gobernar su mundo.
Así no está cumpliendo la Ley del Amor al no derramar paz y bendición a toda la creación. Esto ocurre porque no se aceptan ni se reconocen a ellos mismos como lo que son, Templos de Dios Viviente. Tampoco saben que este reconocimiento debe mantenerse eternamente.
La Humanidad en su presente y aparente limitación de tiempo, espacio y actividad, está en el caso de la persona que necesita, y si alguien le extiende lo que necesita, y ella no se acerca a recibirlo, ¿cómo va a gozar del beneficio?
La masa humana está en este grado de conciencia hoy, y continuará en ella hasta que acepte que el Dios que lleva en su corazón es el Dueño, el Dador y el Hacedor de todo el Bien que pueda entrar en sus vidas y mundos.
El ser personal de cada uno tiene que reconocer completa e incondicionalmente que la actividad exterior humana no tiene nada propio. Hasta la energía es irradiada al ser personal por el Gran Ser Divino Interior.
El Amor y la Alabanza del Gran Ser Interior y la intención enfocada y mantenida en la Verdad, la Salud, la Paz, el Suministro Divino y la Libertad, o cualquier otra cosa que sea necesaria para tu uso, si son mantenidas persistentemente en tu consciencia (pensamiento y sentimiento) serán manifestadas, tan absolutamente como existe la Gran Ley de atracción Magnética en el Universo.
La Eterna Ley de Vida es: “LO QUE TÚ PIENSES Y SIENTES LO TRAES A LA FORMA”.
Donde está tu pensamiento, allí estás tú. Lo que tú medites, en ello te convertirás, ya que tú eres tu Consciencia.